Si su camino personal hacia la salud y el bienestar fuera una historia que durara 100 años saludables o más, ¿quién sería el héroe?
Y si esa historia se convirtiera en una historia de deterioro, limitación y pérdida de calidad de vida a los 60 o 70 años, ¿quién sería el villano?
Entender quién es el héroe y quién es el villano puede ayudarle a tomar mejores decisiones para que usted y sus seres queridos puedan vivir una vida activa y saludable, expresando su máximo potencial durante toda la vida.
El Héroe
El héroe de esta historia es su Inteligencia Innata.
Su cuerpo tiene dentro de sí una Inteligencia Innata que, desde el momento de la concepción, ha estado trabajando para organizar, regular, adaptarse, sanar y mantenerlo funcionando de la mejor manera posible.
Desde el momento en que usted fue concebido, una sola célula creció hasta convertirse en trillones de células organizadas y especializadas, sin pensamiento consciente, sin instrucción externa, sin medicamentos y sin dirección médica.
Su cerebro y médula espinal forman el sistema central de comando de su cuerpo. Por eso están protegidos por el cráneo y la columna vertebral. Su corazón se encuentra en el centro del pecho, ubicado para distribuir oxígeno y nutrientes, y eliminar productos de desecho de manera eficiente.
Su Inteligencia Innata sabía cómo crecer, desarrollarse, adaptarse y funcionar mucho antes de que usted tuviera que pensarlo conscientemente. Esta inteligencia coordina la digestión, la sanación, la contracción muscular, la adaptación a su ambiente y la comunicación con cada célula, tejido y órgano de su cuerpo a través del sistema nervioso.
Mientras su Inteligencia Innata pueda expresarse libremente, usted tiene una mayor oportunidad de expresar su máximo potencial durante ochenta, noventa, cien años y más.
El Villano
El villano de esta historia es cualquier cosa que interfiera con la expresión de su Inteligencia Innata.
La interferencia interrumpe la capacidad del cuerpo para comunicarse, regularse, adaptarse y sanar. Esta interferencia puede presentarse de muchas formas: interferencia nerviosa, interferencia del estilo de vida e interferencia ambiental.
Una de las formas más importantes de interferencia nerviosa se llama subluxación vertebral. Una subluxación es un problema en la columna y el sistema nervioso que interfiere con la comunicación clara entre el cerebro y el cuerpo. Cuando esa comunicación se interrumpe, es posible que el cuerpo no funcione, no se adapte o no sane tan bien como fue diseñado para hacerlo.
La interferencia nerviosa puede comenzar muy temprano en la vida. El proceso de nacimiento es uno de los primeros grandes estreses físicos que experimenta un bebé, y puede afectar la columna y el sistema nervioso, especialmente la parte superior del cuello. Cuando el estrés en la columna crea interferencia, puede interrumpir la claridad de comunicación entre el cerebro y el cuerpo. En algunos bebés, esto puede manifestarse temprano con señales como cólicos, problemas digestivos, dificultad para amamantar, estreñimiento, diarrea, alergias o sueño interrumpido. En otros, el cuerpo puede compensar durante años antes de que aparezcan síntomas evidentes.
La interferencia nerviosa también puede ocurrir durante la niñez por caídas, lesiones deportivas, accidentes, mala postura y otros estreses físicos. Más adelante en la vida, los accidentes automovilísticos, las caídas, los cambios importantes de peso, el estrés repetitivo y los estresores emocionales también pueden contribuir a crear interferencia en la columna y el sistema nervioso.
La interferencia del estilo de vida puede incluir mala nutrición, mala postura, falta de movimiento, exceso de azúcar o cafeína, estrés no manejado, falta de sueño, uso de medicamentos o drogas, y otros hábitos que ponen una demanda adicional sobre el cuerpo.
La interferencia ambiental también puede afectar la salud de su sistema nervioso. Estos estresores pueden venir del aire que respiramos, los alimentos que comemos, el agua que bebemos, los químicos en nuestro ambiente, accidentes, lesiones o desastres naturales. Aunque no podemos controlar cada exposición en el mundo que nos rodea, sí podemos fortalecer la capacidad del cuerpo para adaptarse al reducir estresores innecesarios, tomar decisiones de estilo de vida más saludables y mantener el sistema nervioso funcionando con la mayor claridad posible.
La interferencia es el villano de esta historia —su historia— porque puede robarle al cuerpo y a la mente la capacidad de funcionar, adaptarse, sanar y expresar su máximo potencial.
Nuestra oficina quiropráctica está aquí para ayudar a nutrir al héroe y reducir el impacto del villano, ayudando a que su sistema nervioso funcione con mayor claridad y menos interferencia.
Al nutrir su Inteligencia Innata y apoyar la capacidad de su cuerpo para comunicarse, regularse, adaptarse y sanar, usted y sus seres queridos pueden disfrutar una vida más activa, saludable y plena: su ideal Estilo de Vida de 100 Años.
